Mis primeros recuerdos
El frío de la noche congelaba el ambiente, por todo ello nadie se atrevió a observar lo que pudiera suceder. Desde hacia bastante tiempo había escuchado lo que sucedía a los pueblos conquistados por estos barbaros. Tal nombre no hacia presagiar nada bueno para mi ni para mi pueblo. Estos tenían un carácter guerrero y belicoso lo llevaban siempre a gala, como la habilidad que poseían cuando cabalgaban. Por tanto, donde pisaban los cascos de su caballería, el pillaje, el robo y la violación estaban aseguradas.
En un inicio habían traspasado las limes del norte, por el rio que durante esa época estaba congelado, cerca de la ciudad de Maguncia, del rio congelado. Este río hacia de frontera entre los pueblos civilizados y los barbaros. Estos barbaros se agrupaban en varias tribus.
Durante esta época, Valentiniano III, que ostentaba el titulo de emperador romano, tuvo la brillante idea de asesinar a su general, Aecio. Este acto fue muy mal contemplado por sus soldados, como una traición a un compañero, y estos a su vez apuñalaron al emperador, y lo mataron. A partir de ese preciso momento el caos se apodero del norte de la Galia, y esta fue sometida a una destrucción y saqueo. Tal acto fue tan descomunal que aun hoy se puede recordar con gran horror.
Volviendo a lo sucedido al emperador, supongo que la muerte de Aecio se produjo por una gran envidia del césar hacia él, pues tuvo la virtud de contener a toda esta caterva de asesinos y ladrones, todo gracias a su estrategia de divide y vencerás, y así durante un tiempo pudimos saborear un ambiente de paz. Aecio, que hacia se llamaba el general romano, además pudo contener a Atila, un caudillo huno muy conocido como el azote de Dios.

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